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ACTO CUARTO ABRE EN NEGRO: EXT.
PAISAJE MARINO DESDE EL ACANTILADO - DÍA SIGUIENTE Estos son los mismos
acantilados y orilla de la playa que vimos al final del tercer acto. Situados
en la orilla del acantilado se encuentran Xena, Gabrielle, y
Arturo. Tras ellos está el castillo. En el mar hay varios barcos de
guerra moviéndose lentamente hacia la playa. Xena viste una armadura
más gruesa que la usual, y Gabrielle está similarmente ataviada. Xena
lleva su espada de siempre y enfundada en la espalda, y a Excálibur metida en
el cinturón.
GABRIELLE ¿No intentarán subir aquí, verdad? XENA No, si tienen dos dedos de frente. Todo lo que tenemos que hacer es apedrearlos hasta matarlos. GABRIELLE Me figuraba algo más. Ella echa una
mirada a un lado, donde Arturo permanece un poco apartado de ellas. Está
sujetando su casco bajo un brazo, y la brisa marina aparta el cabello de su
cara. Sus ojos están cerrados como si estuviera meditando. Gabrielle alza
su mirada hacia Xena, y sus ojos se encuentran. Señala en dirección a
Arturo con la cabeza y Xena asiente. Gabrielle camina hacia Arturo y se
detiene a su lado, mirando hacia el mar. GABRIELLE (continúa) Si no fuera por esos barcos, diría que es una vista preciosa. Arturo
lentamente abre sus ojos pero no la mira, sus ojos permanecen perdidos en el
horizonte. ARTURO Lo es. GABRIELLE (amablemente) ¿Estabas pensando en tu padre en este momento?
ARTURO (suavemente) Sí. ¿Cómo lo has sabido? GABRIELLE Sólo una corazonada… Sé lo que es perder a tus padres a manos de unos bárbaros. Arturo la mira. ARTURO Oh. Lo siento, Gabrielle. No lo sabía. Su cara se nubla
en cólera, y mira de nuevo al mar, su mandíbula firmemente rígida. ARTURO (continúa) Mi madre murió cuando era joven, y mi hermana fue llevada a Avalon para aprender modales de diosa. Estuvimos solos mi padre y yo durante mucho tiempo. Hay una parte de mí que desea ser elegido para ir contra su líder. Me gustaría tanto.... GABRIELLE Yo quería venganza también. Y estuve muy cerca de obtenerla. Xena fue a través del Tártaro por mi por esto. Echa una mirada
hacia atrás, sabiendo que Xena puede oírles. Xena no parece estar
mirándolos, pero podemos ver en sus ojos que estaba escuchando. GABRIELLE (continúa) Algo gracioso, cuando la oportunidad finalmente se presentó, comprendí algo. ARTURO (amargamente) ¿Y qué fue? GABRIELLE Que no podría traer a mis padres de vuelta. Todo lo que podría haber hecho era volverme como él... un asesino de sangre fría. Ella se gira
ligeramente, colocando una mano en su brazo. GABRIELLE (continúa) Arturo, lo que has hecho hoy, lo has hecho por el futuro, no por el pasado. ¿Tiene eso sentido? ARTURO Lo tiene, en teoría. En la práctica, quizá sea mucho más difícil. Gracias, Gabrielle, a ti y a Xena. Sé que con Xena dirigiéndonos, podremos conducir a los sajones de vuelta. Lo ves, tengo que creer eso. Si nosotros perdemos, el futuro que mi padre estaba construyendo, también se
perderá. GABRIELLE (confidencialmente) No perderemos ARTURO ¿Tan segura estás? GABRIELLE Sí. Si me disculpas...
Ella sonríe y
regresa al lado de Xena. Ésta le pasa un brazo sobre los hombros y Gabrielle
la mira, a la vez que pone una mano sobre la que está en su hombro. GABRIELLE (continúa) ¿Ya es la hora? XENA Sí, casi. Ellos vendrán por tierra justo desde allá. Señala hacia la
playa, desde donde se ve un lado de la misma. XENA (continúa) Desde allí, darán un rodeo por el bosque, pasarán el lago Viviana, luego subirán a lo alto de la colina para tener una amplia vista del castillo. Debemos evitar que lo hagan. Traga
audiblemente y vemos el movimiento de su garganta, a la vez que su rostro se
torna pensativo. XENA (continúa) Después de que asuma el mando, usare el truco de las vejigas de cerdo rellenas de sangre, el mismo que empleamos con Iolaus tiempo atrás cuando burlamos a Ares y Zeus... Haremos parecer que él me pilla antes que yo a él. Tan pronto como veas la sangre, si no estas cerca entonces, debes estarlo lo más pronto posible. Antes de que cuentes hasta treinta, ¿sí? Se ríe antes su
propia frivolidad. GABRIELLE Estaré ahí. Xena, Cuando llegue la hora de parecer estar muerta, no te auto apliques el “pinchazo”. XENA (gentil) Gabrielle.... GABRIELLE Sólo hazme caso. XENA ¿Tú lo harás por mí?
GABRIELLE No. Gabrielle se
vuelve, mira a Xena, y coloca sus manos sobre las caderas de ella. Xena se
acerca y pones las suyas en los hombros de Gabrielle, que baja la mirada por
un momento, como ordenando sus pensamientos, antes de alzar la vista. GABRIELLE (continúa) He estado pensando en un plan, que hará que no necesites el pinchazo. ¿Confías en mí? XENA (ferozmente) Con mi vida. Bien, dime. ¿Tengo que hacer algo distinto a lo que ya habíamos hablado? GABRIELLE No. Vejiga. Sangre. La caída. Fingir tu muerte. Todo bien. Pero no el pinchazo. Xena baja la
cabeza besándola suavemente en los labios, entonces retrocede. Gabrielle
tiene los ojos cerrados. XENA No pinchazo. Vale. ¿Estas lista? Los ojos de
Gabrielle se abren a la vez que se humedece los labios. GABRIELLE Lista. XENA (más alto) Arturo, es la hora.
Arturo fija su
mirada en el océano por largo rato antes de darse la vuelta y asentir a Xena.
Se pone el casco y su actitud cambia, irguiéndose imponente y orgulloso. ARTURO Vamos. Ellos se mueven
por el Castillo hasta desaparecer de la vista. CORTE A: EXT.
CAMPO DE BATALLA COLINAS- DÍA Es el mismo
campo de batalla de la introducción, pero esta vez todo es claro y soleado y
los batallones de soldados están alineados en formación, esperando. Xena,
Gabrielle, Arturo y Lancelot están al frente sobre sus monturas. Tras ellos,
la caballería, y más atrás, la infantería. En el fondo de la colina, justo
donde empieza el bosque se ve a Merlín. Xena aún tiene
ambas espadas en su poder. Los sais de Gabrielle están asegurados en sus
botas y tiene un bastón en la mano. Podemos escuchar
el crujido de muchos pies marchando, así como el golpeteo de cascos de
caballo. De repente, en la falda de la colina, los sajones hacen su
aparición, marchando sin detenerse hacia la cima. Al frente de dicho ejército
se ve a un hombre grande a lomos de un inmenso caballo. Él se pone de lado.
Arturo se inclina y se lo señala a Xena. ARTURO Ese debe ser el príncipe Chretien, o mejor dicho, es el Rey Chretien ahora. Mi padre mató al suyo en batalla. XENA (tranquila) Un tipo enorme. Xena se inclina
hacia Gabrielle. XENA (continúa) Extraño a Argo.
GABRIELLE Extraño Grecia. XENA Bueno entonces, hagamos esto, y vamos a casa. Voltea a su
caballo y levanta en alto a Excálibur. Cada soldado adopta una postura de
silenciosa preparación, aguzando el oído, y los caballos se mueven inquietos
sobre sus patas, mordiendo sus bocados. XENA (continúa, gritando) ¡Por Camelot! Se voltea y
golpea al caballo en ambos lados, y de repente todo el campo se mueve, con
ambos ejércitos gritando y
enfrentándose. Se encuentran y comienza la batalla, con sonoros golpes de las
armas al chocar, hombres gritando y caballos relinchando. Chretien se ha
contenido, observando y permitiendo a sus hombres que vayan delante de él,
mientras se sienta sobre su caballo cerca de la base de la colina. Merlín lo
observa. Xena ataca
bajando la colina, con Gabrielle tras ella. Arturo las sigue, pero se
enfrenta rápidamente con un soldado sajón, y Lancelot retrocede en su ayuda.
Xena y Gabrielle continúan sin ellos.
XENA (continúa,
gritando alegremente) Aililililililililililililili!!!! Al momento de
dirigirse hacia Chretien, se encargan de varios soldados. Gabrielle usa su
bastón para desmontar a golpes a los soldados, mientras Xena combato con
Excálibur en una mano y su espada en la otra, usando sus piernas para guiar
al caballo. Xena golpea
algunos hombres, mientras mata a otros al despejar un camino hacia so
objetivo. Al final alcanzan la base de la colina donde Chretien y otros
soldados aguardan a la expectativa. Sin embargo, cuando están lo
suficientemente cerca para verse frente a frente, sus ojos se agrandan. CHRETIEN ¿Qué es esto? ¿Dónde está Arturo
Pendragon? XENA (burlonamente) Ocupado.
Envaina su
espada y levanta a Excálibur, mientras su caballo se mueve de lado en
anticipación. Gabrielle voltea un poco su caballo, lista para cubrir la
espalda de Xena, mientras observa cautelosamente al compañero de batalla de
Chretien. CHRETIEN (furiosamente) He venido a vengar la muerte de mi padre. ¡Denme a Arturo! XENA Si quieres a Arturo, deberás vértela conmigo primero. ¡Sheeee-yahhhh! Ella ataca y
toma la ofensiva, mientras las espadas chocan una y otra vez en un destello
de chispas. El sol se refleja en sus espadas y armaduras, y los caballos
sudan y echan espuma por sus hocicos. Gabrielle
espera, su arma lista, mientras que el compañero de Chretien la ataca. Justo
en el momento en que la alcanza, Gabrielle mira detrás de él y ve a Merlín en
el borde del bosque. Hacen contacto visual y Merlín asiente. Ella sonríe
vagamente y asiente también, y luego detiene la primera embestida con su
báculo, empujando fácilmente al soldado. El vuelve a atacar y ella continúa
deteniéndolo, moviendo su bastón de un lado a otro. La batalla está
en su apogeo, con hombres y caballos dispersos en escaramuzas. Muchos ya han
caído. Arturo y Lancelot continúa, luchando adversario tras adversario. Mientras tanto,
Xena y Chretien continúan enfrentándose con intercambio de golpes, en lo que
parece un empate. Ambos jadean, pero Xena sonríe, disfrutando el reto,
mientras Chretien respira y jadea profundamente, evidenciando el esfuerzo. CHRETIEN ¿Quién eres, para tomar el lugar que le pertenece a Arturo? Ella le lanza un
golpe con Excalibur. XENA Esa es una buena pregunta. Desvía un golpe
desde arriba y contraataca con un tajo en su pierna, que saca sangre. XENA (continúa) Si averiguo la respuesta, te la haré saber. Chretien gruñe y
continúa la lucha, cortándola en el mismo lugar de su brazo izquierdo que
debería estar cicatrizado pero no lo está. Ríe con satisfacción cuando ella
observa la sangre fluyendo por su brazo. La sonrisa desaparece cuando ella lo
ataca con renovada furia. XENA (continúa) ¡¡¡Si!!! Pelean en
círculo chocando las espadas. A un lado y cerca, Gabrielle y el compañero de
Chretien todavía pelean, ambos con signos de cansancio. Al final, Gabrielle
obtiene la ventaja y con un gran golpe, lo baja del caballo. Al caer, la toma
de la pierna, llevándola consigo, y ruedan varias veces al golpear el suelo,
luego se detienen con Gabrielle encima. Ella se levanta de un salto y lanza
un golpe hacia abajo con fuerza, quitándole la espada de las manos. GABRIELLE Perdón por esto. Vuelve a lanzar
un golpe, y lo deja inconsciente, sus ojos se ponen en blanco y luego se
cierran. Chretien se da cuenta de esto y le echa un vistazo a Xena, y luego
abruptamente voltea su caballo y ataca a Gabrielle, apuntando con su arma a
su espalda. Xena agranda los
ojos. Rechina los dientes, luego grita. XENA Hijo de bacante. ¡Gabrielle! ¡Cuidado! Xena monta su
caballo y persigue a Chretien. Gabrielle escucha a Xena y se voltea, y ve a
Chretien dirigiéndose hacia ella. Sostiene su bastón preparándose, pero justo
cuando llega hasta ella, Xena lo alcanza, sus caballos casi se tocan. Lo
apuñala debajo de las costillas y lo golpea, y los dos salen volando de sus
caballos, cayendo en el suelo. Xena trata de encontrarle el pulso en la
muñeca. XENA (continúa, resuelta) Muerto. Terminemos con esto, ¿vamos? Los caballos
pasan delante de Gabrielle, bloqueando su vista por un momento. Al pasar, ve
a Xena sobre Chretien. Xena se voltea hacia ella, luego presiona sus manos
sobre su estómago, reventando la vejiga de cerdo que escondía. La sangre sale
y se levanta, caminando dramáticamente antes de soltar a Excálibur,
tropezando y cayendo cerca de Chretien. GABRIELLE XENA! Corre hacia Xena
y cae de rodillas a su lado, mirándola. Los ojos de Xena están
abiertos, ya que nadie los ha alcanzado. Xena habla, sus labios apenas se
mueven. XENA Haz tu magia. GABRIELLE No mi magia. Eleva la vista y
ve a Merlín, quien sostiene su báculo en alto. Aun está escondido entre
los árboles, pero una pálida niebla sale de la punta de su báculo, y envuelve
a Xena y Gabrielle, antes de desaparecer de la vista. Xena se sacude
imperceptiblemente, con los ojos aun abiertos. XENA ¿Qué fue eso? GABRIELLE Cuando vengan a revisarte, no serán capaces de verte respirando, o de sentir el palpitar de tu corazón o tu pulso. Posa una mano
sobre el corazón de Xena. GABRIELLE (continua, ojos llorosos) Pero yo podré. Veamos si podremos engañarlos. Deséame suerte.
Xena coloca su
mano sobre la de Gabrielle y cierra los ojos, sonriendo apenas. XENA (susurra) Tu puedes hacerlo, corazón. Xena se pone
completamente inmóvil y su sonrisa desaparece. Gabrielle mira sobre la
colina donde varios soldados corren hacia ellas, Arturo y Lancelot
incluidos. Inhala una respiración profunda y mirando el cielo grita una
fingida desesperación con vehemencia no completamente fingida. GABRIELLE ¡¡¡¡¡¡¡NOOOO!!!!!!! Se inclina,
apoyando su cabeza sobre el corazón de Xena. Una diminuta sonrisa se
posa en sus labios, y escuchamos el sonido de un latido por un
momento. La sonrisa se desvanece sollozar ruidosamente, mientras los
hombres llegan a ellas. ARTURO No. El ve toda la
sangre se acerca y se arrodilla, sintiendo el cuello de Xena. ARTURO (continua, con voz quebrada) Lo siento, Gabrielle. LANCELOT ¿Esta muerta? GABRIELLE (aúlla) ¡¡¡¡No!!!! Golpea el pecho
de Xena, mientras Merlín sale de los árboles y hace como que se la lleva
gentilmente lejos de Xena. Se inclina y siente el corazón de
Xena. Se para y Gabrielle vuelve a Xena, retomando su posición, llorando
ruidosamente. MERLIN (gritando) ¡La reina ha caído! Tras ellos, la
batalla esta muriendo, mientras los sajones una vez más comienzan la
retirada. La armada de Camelot los persigue, y sus voces se eleven en
victoriosos festejos, mientras los sajones corren por el camino. CORTE A: EXT.
COSTA - DIA Vemos a los
sajones abordando sus barcos, y apartarse a empujones de la orilla. CORTE DE VUELTA A: EXT.
CAMPO DE BATALLA DE LA COLINA - DIA Gabrielle esta
de pie, con lagrimas recorriéndole las mejillas. Levanta a Excálibur y
corre la colina hacia los árboles, alcanzando el borde del lago. CORTE A: EXT.
LAGO DE VIVIANA - DIA Con un gran
giro, Gabrielle arroja Excálibur al lago y aguarda expectante mientras la
espada se hunde lentamente. No pasa nada. GABRIELLE Yo te llamo, Dama. Xena ha caído en combate. Ven y ve tu misma. La superficie
del lago ondula y se bate, y vemos a Viviana elevarse. Comienza a
caminar por la superficie del lago con Excálibur en una mano. DAMA VIVIANA Eso he oído. Hubiese creído que una gran guerrera como Xena no seria derrotada con tanta facilidad. | |||||