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ACTO DOS

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT. CIUDAD DE HEDELON - TEMPLO MAYOR – CÁMARA INTERIOR - CONTINÚA

 

Gabrielle no se mueve, pero después de uno momentos, Eve sale de entre sus discípulos y se dirige hacia Gabrielle rápidamente. Gabrielle se mueve para interceptarla. 

 

EVE

Gabrielle.

 

Eve abraza a Gabrielle gustosamente. Gabrielle está un poco sorprendida pero le responde igualmente, dándole a Eve un caluroso abrazo.

 

GABRIELLE

Ha pasado mucho tiempo.

 

 

Gabrielle mira sobre el hombro de Eve, para ver a sus discípulos mirándolas con asombro. Gabrielle les sonríe, un poco sorprendida.

 

EVE

Sí, tienes razón.

 

Se separan. Eve pone sus manos sobre los hombros de Gabrielle y la mira brevemente.

 

GABRIELLE

Necesitamos hablar.

 

EVE

Por supuesto.

(volviéndose)

¿Por favor, nos disculpáis?

 

Indecisos, sus discípulos se giran y empiezan a salir. Obviamente no quieren, y miran a Gabrielle con duda y sospecha.

 

La puerta finalmente se cierra y se quedan a solas. Eve guía a Gabrielle hacia un banco y se sienta junto a ella.

 

EVE

(continúa)

No puedo creerme que estés aquí.

 

 

GABRIELLE

Pues...

 

EVE

Cuando lo escuché trate de encontrarte.

Busqué durante meses, pero nadie

sabía adonde te habías ido.

 

Por un momento, Gabrielle se tiene que concentrar en lo que Eve le está hablando. De repente se da cuenta, y coloca su mano en la cara de Eve, al comprender que ésta será una charla mucho más sensible de lo que tenia pensado en un principio.

 

GABRIELLE

No sabia que tu...

Habrías oído.

 

Eve pone su mano sobre el hombro de Gabrielle.

 

EVE

Regresaba de China.

Claro que lo escuché...Yo estaba...

(pausa)

Había tantas cosas

que no llegué a decirle.

 

Gabrielle se inclina y pone sus codos contra las rodillas. 

 

GABRIELLE

Eve....

 

EVE

Estaba tan orgullosa de ella.

Pero me preocupabas tú. Entendí que había 

hecho lo correcto pero...

 

Eve se detiene y vuelve a tocar el hombro de Gabrielle.

 

EVE

(continúa)

Sé lo que significaba para ti.

 

La mirada de Gabrielle se pierde en la distancia.

 

GABRIELLE

(suavemente)

¿lo entiendes?

 

 

GABRIELLE

(continúa a Eve)

Una cosa que he aprendido en mi vida con

tu madre, Eve, es que nunca es tan 

simple como parece.

 

Eve la mira medio confundida.

 

EVE

¿Supongo que eso es cierto sobre 

la vida en general, no es así?

(mira a su alrededor)

Empecé abriendo una

cocina de sopa aquí.

 

Gabrielle mira a su alrededor, entendiendo la ironía.

 

GABRIELLE

Yo empecé simplemente buscando agua

para la sopa de pescado de mi madre.

(suspirando)

Eve, hay algo que

 debo decirte.

 

Eve toma la mano de Gabrielle.

 

EVE

Creo que tenemos mucho

 que podemos compartir. 

 

GABRIELLE

(con un toque de humor negro)

Mm. Compartimos una más de la que tú 

no tienes idea. Tu madre está viva.

 

Conmocionada, Eve mira fijamente a Gabrielle. 

 

GABRIELLE

(continúa)

Y no estamos aquí para 

una reunión familiar.

 

CORTE A:

 

EXT.  PATIO DE LA PRISIÓN EN LA CIUDAD DE HEDELON –  DíA

 

Xena cae en el área de sombra, a un  lado del patio interior de la prisión. Se pega contra la pared, mientras vigila a dos hombres que pasan corriendo,  llevando unos palos. Corren hacia la puerta de entrada, para encontrarse con dos guardias.  Los cuatro hombres comienzan a hablar excitadamente.

 

Xena se desliza cerca de ellos, sin hacer ruido. Camina hasta donde están los trabajadores, escondiéndose detrás de un montón de cajas, para vigilarlos. 

 

 

El hombre más cercano a Xena está construyendo un cajón de madera. A los lados está pintado el símbolo de un sol coronado. A medida que termina las cajas, las va añadiendo a la pila de cajas, las cuales Xena aprovecha para esconderse.

 

El hombre se detiene a secarse el sudor de la frente. Se puede ver que está cansado, y cubierto de serrín y mugre.

 

GUARDIA

¡Regresa al trabajo!

 

PRISIONERO

Escucha tú...

 

El guardia camina hacia él y le golpea en la parte posterior de la cabeza con su palo.

 

GUARDIA

¡Cállate!¡La próxima vez

lo pensarás dos veces antes de

engañar a aquél que te escucha!

 

PRISIONERO

¡Yo no engañé a nadie!

¡Ése era todo mi dinero!

 

El guardia lo golpea otra vez.

 

GUARDIA

¿Nunca habías oído nada de...   compartir?

No todo es tuyo. Nosotros exigimos la parte

que nos corresponde, de una manera

o de otra. Ésta es la otra.

 

El prisionero regresa a su tarea, mirando  al guardia, con el ceño fruncido. El guardia se va hacia un montón de cajas,  recostándose contra ellas, casi al lado de Xena.

 

El prisionero pierde el agarre de un pedazo de madera, por lo que se le cae al suelo. El guardia va a darle un golpe con su palo, otra vez, pero se encuentra con sus manos vacías.

 

Se vuelve y mira a su alrededor, por el suelo, tratando de encontrar el palo.

 

GUARDIA

(continúa)

¡Oye!

 

É

 

El prisionero levanta la vista y ve al guardia buscando. Deja de trabajar para observarlo.. El guardia desacomoda las cajas, amontonándolas a la derecha de donde estaban antes. Xena se arrodilla mientras él va sacando las cajas,  rápidamente se mueve hacia el otro montón, y se levanta tan pronto el guardia termina de colocarlas. Aún no la puede ver. Ella sostiene en sus manos el palo.

 

El guardia da una vuelta a su alrededor, mientras se rasca la cabeza. Inesperadamente el palo aparece entre sus piernas, moviéndose rápidamente hacia arriba.

 

El guardia grita al sentir el impacto, cayendo sobre las rodillas. El palo cae estrepitosamente hasta que se detiene a su lado, dando la apariencia de que el solito ha atacado al guardia.

 

Los prisioneros observaban fascinados..

 

PRISIONERO

Oye, ¿estás seguro de que pagasteis

los impuestos?  Quizás el gran

pooh-bah oyó que no lo habías hecho.

 

Todos los prisioneros se rien. Aprovechando el momento, Xena se desliza por las sombras y a través de un camino de arcos que le lleva más adentro de la prisión, desaparece de la vista.

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO PRINCIPAL DE LA CIUDAD DE HEDELON – CÁMARA INTERIOR –  DÍA

 

Gabrielle está sentada en un banco más abajo. Eve permanece de cara a la pared, un poco más alejada de ella.

 

EVE

No lo puedo creer.

 

Gabrielle se levanta y camina hacia ella, poniendo su mano en la espalda de Eve.

 

GABRIELLE

Ha sido un largo y duro camino.

No sabíamos que habías

regresado a estos lugares.

 

Eve se gira, poniéndose frente a ella.

 

EVE

¿Hace tiempo que volvísteis?

 

GABRIELLE

(suspirando)

Hemos estado en muchos lugares.

 

 

EVE

Con el monje con quien hablé, estaba

muy seguro de lo que había sucedido.

(deteniéndose)

Pero debí haber entendido

que ella encontraría la manera de salir.

 

GABRIELLE

Exactamente, no es así...

 

EVE

¿Dónde está?¿Aquí?¿En la ciudad?

 

Un golpe en la puerta las interrumpe. Eve mira hacia la puerta, y ésta se abre, para mostrar a un joven vestido como ella con túnica y sandalias.

 

ACÓLITO

Iluminada, el hospicio pregunta

por ti, para que te presentes, y hables

a los enfermos dándoles esperanza.

 

Eve titubea. Gabrielle toca su brazo.

 

GABRIELLE

Vete. Te dará la oportunidad

de pensar.

 

EVE

¿Por qué no vienes conmigo?

Tú sabes el mensaje que estoy

tratando de sembrar por aquí...  

probablemente mejor que yo.

 

El acólito parece escandalizado. Gabrielle solamente se ve pensativa.

 

GABRIELLE

(murmurando)

Así espero.

(en voz alta)

Muy bien.

 

Eve parece recobrar el control.

 

EVE

Entonces puedes llevarme dondequiera

que ella esté.  Necesito hablarle.

 

 

Gabrielle asiente, mientras sigue a Eva por el cuarto.

 

GABRIELLE

(para sí misma)

Si no nos encuentra primero.

 

 

CORTE A:

 

INT. PATIO DE LA PRISIÓN DE HEDELON – DÍA

 

Xena se escabulle por el corredor, mezclándose con las sombras. Las ventanas no están muy separadas de las paredes, pero la mayoría de la iluminación proviene de velas en sus soportes.

 

También hay rejas espaciadas uniformemente. Xena escudriña una de ellas.

 

Dentro hay un hombre en harapos sentado.  Tiene una tabla de madera lisa para dormir, y sólo eso.  El cuarto está prácticamente vacío, salvo por un tablero con el símbolo del sol coronado.

 

XENA

Hey.

 

El hombre levanta la vista, sorprendido.

 

PRISIONERO

¿Quién... quién es? ¿Qué es lo

que quiere?  Todavía no es tiempo

de trabajar, ¿verdad?

 

XENA

No. Venga.

 

El hombre mira alrededor, luego se levanta de la paleta y cojea hacia la puerta. Agarra los barrotes y escudriña a través, retrocediendo bruscamente sorprendido al ver a Xena.

 

PRISIONERO

¡Oh! ¡Usted es una mujer!

 

XENA

(sarcásticamente)

Gracias por notarlo.

¿Por qué está aquí?

 

El hombre parece sospechar algo.

 

PRISIONERO

¿Por qué pregunta? Si está aquí dentro

y no está encerrada, sabe por qué

estamos todos aquí.

 

XENA

Imagine que soy estúpida.

 

 

El hombre la observa con escepticismo.

 

PRISIONERO

Vine aquí para vender mi mercadería de 

tejidos. Querían la mitad de lo que

gané. Me rehusé. Aquí estoy.

 

XENA

¿La mitad?

 

PRISIONERO

Así es. Hubiera sacado la mitad de mis

costos.  Así que traté de huir, pero me

 atraparon.  Ahora tengo dos lunas de

trabajos forzados, y no dinares.

La próxima vez, ya sé que hacer.

 

XENA

¿No vender aquí?

 

PRISIONERO

No. Unirme al templo. He oído que si estás

por las buenas con ellos, te dan una parte,

en lugar de que tengas que pagar.

 

Se oyen pasos acercándose. Xena se retira de la puerta y se esconde en una oscura esquina.  Tres hombres con túnicas pasan apresuradamente, tan cerca que rozan a Xena con su vestimenta.

 

HOMBRE CON TÚNICA

Creo que los guardias han bebido demasiado,

creyendo que vieron a alguien saltar la cerca.

 ¿Quién querría entrar en una cárcel?

 

SEGUNDO HOMBRE CON TÚNICA

Si. Necesitaremos otra si esto

 continúa. Fue una gran idea de

Branton el estafar a todos el

cincuenta por ciento.  O pagan o..

 

HOMBRE CON TÚNICA

¡O pagan el doble!

 

Los hombres ríen, y continúan caminando. Xena los observa alejarse.

 

PRISIONERO

Dicen que esto se supone que va a darnos

algo en qué creer de nuevo.

(riendo sombríamente)

Si. Prefiero a Ares cualquier día.

 

Xena reacciona al oír el nombre, luego mira al prisionero.

 

XENA

Ten cuidado con lo que deseas.

 

 

Xena se vuelve y se retira. Inesperadamente, dos hombres aparecen al final del corredor y la descubren.

 

GUARDIA

¡Eh! ¡Tú!

 

En lugar de correr, Xena se coloca en medio del corredor, y pone sus manos en la cintura.

 

XENA

¿Os referís a mí?

 

GUARDIA

¡Sí! ¡No te muevas!

 

XENA

No se me ocurriría.

 

SEGUNDO GUARDIA

¡Atrápala!

 

Xena recibe alegremente a los guardias, agarrando el palo de la mano de uno y quitándole de un golpe su arma al otro. Se vuelve y rota el palo al mismo tiempo, golpeando a los dos con cada extremo repetidamente.

 

XENA

¡Sí!

 

Xena termina con el palo bajo su brazo, y los dos hombres apilados en el suelo.

 

PRISIONERO

Vaya. No creo que a la profeta

le vayas a caer bien.

 

XENA

Más le vale.

Soy su madre.

 

 

Por un momento todo se calma, luego se escuchan múltiples pasos, y un gran grupo de guardias cruza la esquina, y se dirige a Xena.

 

XENA

(continúa)

Todo el mundo

correrá la misma suerte.

 

Xena toma el palo del segundo hombre y se enfrenta a la multitud, dejando oír su grito de guerra a todo volumen.

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO - HOSPICIO DE LA CIUDAD DE HEDELON - ATARDECER

 

Gabrielle se arrodilla junto a un niño herido. Ella tiene un trozo de lino sobre el hombro, y acaba de cambiarle la venda de la pierna. Sonríe al muchacho, que le devuelve la sonrisa tímidamente.

 

GABRIELLE

¿Cómo te lo hiciste?

 

MUCHACHO

Llevaba algunas hierbas a mi mamá

cuando un carro se abalanzó sobre mí.

 

GABRIELLE

Uau. Apuesto a que eso duele.

 

MUCHACHO

Sí. Un poco.

(mirándose la pierna)

Lo hiciste muy rápido. ¿Puedes hacerlo

todo el tiempo? A los otros tipos les

 llevó demasiado tiempo y los hirió.

 

Gabrielle acaricia los rizos del niño.

 

GABRIELLE

Tengo más práctica que ellos,

te lo aseguro.

 

 

Eve se acerca y se arrodilla al lado de Gabrielle. El muchacho mira a Eve con una mezcla de temor y aprensión.

 

EVE

Bueno, Evan... Ya veo que has

conseguido a alguien que te cuide.

 

EVAN

Sí, señora. Esta mujer es muy agradable.

 

Eve mira a Gabrielle.

 

EVE

Sí, lo es. Estoy segura de que si se lo pidieras,

podría contarte una historia.

 

EVAN

(a Gabrielle)

¿Lo harías?

 

Gabrielle sonríe al niño.

 

GABRIELLE

Claro. Sólo dame

unos minutos, ¿vale?

 

Gabrielle se incorpora para deshacerse del viejo vendaje. Eve también se alza junto a ella, y ambas contemplan el hospicio. Hay camillas diseminadas por toda la sala de forma metódica, y asistentes con delantales se dirigen de uno a otro, consolando a los hombres y mujeres tendidos.

 

Gabrielle se da cuenta de que dos o tres de los guardias se deslizan al interior de la habitación y se colocan discretamente cerca del muro. Vigilan de cerca a Eve, pero ésta no parece enterarse.