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ACTO CUARTO

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT.  CUBIERTA PRINCIPAL - MAÑANA

 

Diversas escenas de Gabrielle ayudando a los piratas  a tomar medidas y a cortar pedazos de juncos secos que usarán en sus tareas diarias.

 

CAMBIA A:

 

INT. CUBIERTA PRINCIPAL - MAÑANA

 

Xena, sentada con otro grupo, haciendo sogas.

 

CAMBIA A:

 

INT. CUBIERTA PRINCIPAL - TEMPRANO EN LA TARDE

 

Gabrielle ayuda a los hombres a transportar, desde un lugar seguro, los fardos de heno para ser arrojarlos sobre la cubierta.

 

CAMBIA A:

 

INT.  CUBIERTA PRINCIPAL - POR LA TARDE

 

Xena  impartiendo unas clases de costura.  Los hombres se ríen cuando uno de ellos sostiene unos pantalones al que cerró la cintura con una costura y  una de las patas la cosió a su manga.  Xena, mueve sus ojos, mientras saca la daga de entre sus senos,  para cortar el hilo que  liberara al hombre del pantalón.  

 

CAMBIA A:

 

INT. CUBIERTA PRINCIPAL - AL FINAL DE LA TARDE

 

Gabrielle ayuda a acarrear grandes vasijas  llenas de aceite y desperdicios  de  pescado, que los piratas usan para proteger la madera del agua. Cuando Gabrielle se dobla sobre las vasijas, todos los piratas se inclinan hacia el frente  y estiran al máximo sus cuellos. Pero la mirada  candente de Xena,  capaz de derretirles  las  botas,  hace que los hombres  se alarmen  tanto como para  palidecer  y  comenzar a sudar.

 

CAMBIA A:

 

INT. CABINA DEL CAPITÁN – TEMPRANO EN LA NOCHE

 

Xena  y Gabrielle  se separan de un profundo beso. Gabrielle levanta la botella de agua que Xena le había dado y la sacude.  Inclina levemente su cabeza, finge  tomar pequeños  sorbos de agua, disimulando una sonrisa, ante la mirada de Xena.

 

Con otro beso en la mejilla y otra sacudida a la botella de agua, Gabrielle se retira, dejando a Xena  sorprendida, con sus manos en la cadera,  moviendo negativamente la cabeza. 

 

CAMBIA A:

 

INT. CUBIERTA PRINCIPAL – TEMPRANO EN LA TARDE

 

Gabrielle  recoge agua fresca de una vasija con un cucharón.  Se encamina hacia Caracortada, ya despierto pero semiinconsciente. Le inclina la cabeza hacia atrás, acercándole el  cucharón a los labios.  Por un momento da la impresión que  lo rechazará al ver a Gabrielle pero al darse cuenta de la sed que tiene, rápidamente bebe hasta saciarse.  Le sorprende que después  de haberla atacado, lo trate con gentileza y lo mire con compasión. 

 

Caracortada  le gruñe, tratando de demostrarle rechazo, con la poca fuerza que le queda, para alejar ese sentimiento que va despertándose en él.

 

Luego de asegurarse que éste no podrá  lastimarse a sí mismo, Gabrielle suspira y  se retira.

 

 

CAMBIA A:

 

EXT.  ATALAYA-  ANOCHECER

 

PIRATA #5

¡Tierra a la vista!

 

CORTE A:

 

EXT. IKOS - ANOCHECER

 

Un hombre solitario en lo alto de una garita, doblado hacia el frente, otea el mar con ojos escudriñantes.

 

VIGÍA

¡¡BARCO A LA VISTA!!

 

Cuatro hombres se agrupan alrededor de la torre, forzando la vista, pero no pueden divisar nada debido a la rápida caída del sol.

 

JEFE DE LA GUARDIA

¿Desde dónde? ¿cómo puedes divisar

algo en estas condiciones?

 

VIGÍA

¡Por el oeste!

 

Hay una pequeña pausa, mientras acerca un primitivo telescopio a su ojo.

 

VIGÍA

(continúa)

¡Lleva el emblema del

Ala de Águila!

 

El Jefe de la guardia se sonríe con desprecio.

 

JEFE DE LA GUARDIA

Debe ser Pete el Viruela, ese perro 

sarnoso. Le advertí que no se atreviese  

poner ni uno de sus piojosos cabellos 

cerca de esta isla o lo ataría al penol más 

 cercano, donde lo despellejaría vivo.

Aseguraros de su identidad, debemos 

confirmar si de verdad es él.

 

VIGÍA

¡Señor, está ondeando sus colores! Sus

hombres están en la baranda, todos armados.

 

JEFE DE LA GUARDIA

¡Que mueran esos perros inmundos!

¡Hombres, sacad las barcazas¡ ¡Y no

quiero prisioneros!! ¡Cien denarios 

a quien me entregue la cabeza 

de  Pete el Viruela!

 

Desde un escondite situado en  la estrecha orilla de la parte norte de la isla, salen con un grito impresionante, cincuenta hombres.

 

CORTE A:

 

EXT. MAR -  AL LADO DEL ALA DE ÁGUILA - NOCHE

 

Las barcazas chocan contra el casco del Ala de Águila, mientras los hombres a bordo se alistan para la acción. 

 

ASALTANTES

¡Atrevidos calamares inmundos!

¡Osar traspasar la propiedad de

 Igor el Negro¡ ¡Tirad las anclas

 y prepararos para el  abordaje!

 

Hay un largo periodo de silencio.

 

INVASOR

(continúa)

¡Último aviso, ratas arrastradas

y asquerosas! ¡Tirad 

anclas y prepararos a ser 

abordados¡ ¡Muy bien 

asquerosos saqueadores!

¡Arrójadlos a Davy Jones!*

 

Gruñendo y gritando varios hombres brincan a la red  y trepan hasta el barco. Otros tiran garfios  y suben  por las sogas.

 

CORTE A:

 

INT.  CUBIERTA PRINCIPAL DEL ALA DE ÁGUILA- NOCHE 

 

Los asaltantes entran rápidamente en la cubierta con espadas y cuchillos en mano. El primero entierra gritando su espada a través de la cintura de un pirata. Saca la espada y lo mira boquiabierto.

 

Otro hombre,  decapita limpiamente la cabeza de un pirata con un golpe contundente  y  con ojos abiertos  observa como la cabeza rebota y rueda para detenerse al lado del mástil principal.

 

Todos los atacantes  se quedan  parados, sus armas caen fláccidamente  a sus lados,  los  ojos van de lado a lado llenos de confusión  e incredulidad.

 

El jefe camina a través de la “sangrienta” escena con  ojos tan llenos de asombro como los de sus hombres. 

 

JEFE

¡Que el infierno me robe  el alma!

¡¿Qué es todo esto?!

 

ASALTANTE

¡Hemos sido engañados, señor! Estos 

son solamente  muñecos de paja, que 

alguien construyó como una broma. 

 

JEFE

¡Nadie me patea el trasero! Ningún manojo de

cobardes granujas  podrá engañarme! Pete el 

Viruela está al mando de este bote y ninguno 

descansará hasta que  lo encuentren¡

Así que, hombres, ¡estad en alerta!

 

ASALTANTES
¡Sí, señor!

 

CORTE A:

 

EXT. ORILLA - NOCHE

 

En una zona poco profunda, varios juncos desaparecen en el agua para ser remplazados  por la cabeza de Xena, Gabrielle y la tripulación del Ala de Águila. Sus rostros son casi imposibles de distinguir, a  causa de la grasa y el aceite de pescado  que los cubre.

 

BARBARUBIA

(susurrando con desconcierto)

¡Rayos! Si no lo estuviera viendo 

con mis propios ojos, no lo 

hubiera creído.

 

Mira sorprendido a Xena y  a Gabrielle.

 

BARBARUBIA

(continúa)

¿Cómo…?

 

Gabrielle sonríe tontamente.

 

GABRIELLE

(sin darle importancia)

Oh, algo simple que 

aprendimos en Troya.

 

 

Xena  mueve sus ojos...

 

BARBARUBIA

Todo esto, tiene de por sí,  algo bello. 

¿Pero que pasará con Caracortada? 

Seguramente esa rata cobarde con cerebro 

adormecido les hablará de nosotros…

 

GABRIELLE

(con una sonrisa tonta)

Yo no me preocuparía por eso.

No es algo que un poco de la

 raíz de lino, no pueda remediar.

 

XENA

Vamos, a moverse..

 

CORTE A:

 

INT. ALA DE ÁGUILA RATONERA- NOCHE

 

ASALTANTE

¡Señor! ¡Venga aquí!

 

El jefe sube rápidamente los escalones con pasos largos, hasta llegar  a la timonera. Mira hacia abajo, en la dirección que su compañero le señala.  Allí amordazado y amarrado  contra el timón, está Caracortada.

 

JEFE

¡Por el tridente de Poseidón! ¿Caracortada?

Por las profundidades sangrientas del Tártaro,

¿qué  haces a bordo  de un barco

viejo y mugroso como éste??

 

CARACORTADA

¡Unnmph!  ¡¡ Uuummph!!

 

El jefe,  con la punta de su espada, corta  la mordaza que cubre la boca de Caracortada.

 

JEFE

¡Habla, gusano baboso¡ ¿Eres 

parte de esta payasada?

 

CARACORTADA

¡Teena! ¡ Teena! ¡ Teena

¡Edda dató der bote dadando!

 

JEFE

¿Qué? Hablas como si tuvieras 

la lengua de trapo, pedazo de 

bruto. ¡No puedo entenderte!

 

Caracortada  enrojeciéndose  por el coraje, lucha contra sus ataduras.

 

CARACORTADA

¡¡¡TEENA¡¡¡ ¡ Edda dató

der bote adarada e da azurridá

e tue a da odida dadando!

 

NDT: ¡Xena! Ella saltó del bote amparada en la oscuridad y  fue a la orilla nadando

 

El jefe mira a sus compañeros.

 

JEFE

¿Podéis entender 

lo que dice?

 

ASALTANTE

¿Edda?¿ Quien es ese?

¿Y qué está dando?

 

CARACORTADA

¡¡dadando !  ¡¡dadando !! ¡¡dadando!!

 

Mueve su cabeza con movimientos salvajes, aparentemente tratando de  indicar con gestos  lo que quiere decir.

 

ASALTANTE

(mirándolo)

Creo que ha enloquecido,

observad la espuma que se

le forma en la boca.

 

ASALTANTE #2

Creo que ha sido maldecido 

por los dioses. Por lo que se ve,

debe ser uno bien malo, pobrecito.

 

CARACORTADA

¡¡¡¡¡¡TEEEEENNNAAAA!!!!!!

 

Los hombres dan unos pasos hacia atrás asqueados por  la cantidad de saliva que sale  volando de entre sus labios, cubriendo sus botas,  parte de los pantalones y la cubierta.

 

ASALTANTE

¿No sería mejor liberarlo

de su miseria?

 

JEFE

No, el Negro lo conoce 

desde que era un bebé. 

Mejor, déjadlo por ahora aquí.

¡Seguid la búsqueda!! ¡Quiero

la cabeza de Pete el Viruela!

 

CARACORTADA

(enfurecido)

¡¡¡TEEENAAAAAAA!!!!

 

CORTE A:

 

EXT. ORILLA DE  IKOS - NOCHE

 

Ikos  es un pequeño terreno estéril, cubierto por  polvo y rocas. Tiene pocos  árboles ya  marchitos que han luchado valientemente contra los vientos y han enterrado sus raíces en  la fina arena de esa pequeña playa que rodea la isla. Destaca un acantilado alto y plano, con unos salientes escarpados. En la cima del acantilado hay una fortaleza de grandes  murallas,  levantándose como lo haría un conquistador  que  desea  proteger sus  nuevos territorios.  Unos largos  y empinados peldaños  que fueron cincelados en las rocas, blanqueadas por el sol, las cuales están protegidas  por guardias  con antorchas encendidas y armas listas. Es  la única entrada en la fortaleza.

 

El grupo de treinta y un hombres de Xena, sorprendentemente, no es descubierto mientras llegan a la playa en grupos pequeños, muy lejos de la puerta principal de la fortaleza y sus guardias.

 

Xena y Barbarubia se colocan a la par mientras los demás aguardan la posición, esperando la siguiente fase de la fiesta de la tarde.

 

XENA

Sabes qué hacer.

 

BARBARUBIA

Sí, capitán. Estoy seguro. He estado

haciendo cosas como éstas desde

que era un renacuajo. Estaremos 

listos, no se preocupe por eso.

 

Xena asiente.

 

XENA

Muy bien, entonces. Buena suerte.

 

BARBARUBIA

Buen viento para usted, capitán.

La veré pronto.

 

Los dos se dan la mano, luego Barbarubia hace un gesto a su grupo, y quince de ellos desaparecen en la oscuridad, silenciosos como espectros.

 

XENA

El resto, seguidme.

 

 

CORTE A:

 

EXT. DETRÁS DEL ACANTILADO - NOCHE 

 

Trece hombres y una mujer se alinean en la pared vertical del acantilado mientras Xena, un paso adelante, observa la cima de la pared cronometrando los guardias que caminan en patrones fijos alrededor del perímetro. 

 

A diferencia de loa guardias en sus puestos frente a la fortaleza, éstos  parecen relajados de sus deberes, por las risas escandalosas y la música que se escucha por encima del estruendo de las olas, tal como Xena puede suponer.

 

Después de un momento, asiente para sí misma, gira hacia a los hombres que esperan su señal con los rollos de cuerda en sus brazos.

 

XENA

Ahora.

 

Cinco ganchos, acolchonados, caen silenciosamente sobre el borde del muro. Los piratas trepan por ellos, asegurándose del enganche, y asienten a su capitán.

 

XENA

(continúa)

Ahora.

 

En grupos de cinco, los piratas escalan el acantilado y la pared, saltándola quedan apoyados al ras en ella. Xena y Gabrielle los siguen. La maniobra se completa rápidamente, en silencio, y sin ser detectados.

 

CORTE A:

 

EXT. MURO DE LA FORTALEZA - NOCHE 

 

Un guardia solitario dobla la esquina y siente quedarse sin fuerzas cuando dos dedos golpean su cuello

 

Gabrielle se adelanta y agarra la antorcha cuando el hombre la suelta. Cayendo de rodillas, Xena  aparece, girando su cabeza para verlo cara a cara. El guardia se siente intimidado.

 

XENA

He cortado el flujo de la sangre a

tu cerebro. Tienes treinta segundos 

para decirme lo que quiero saber

o mueres. ¿Entendido?

 

 

El guardia asiente frenéticamente.

 

XENA

(continúa)

Bien. Busco a una mujer 

y a sus dos hijas. Fueron 

raptadas hace media luna 

para pedir un rescate. Son

 la familia de Andros, un

tabernero de Perkotis.

 

GUARDIA

¡Yo… no…el Negro pide rescate

por muchas mujeres y niñas!

 

XENA

Ah, pero verás, ellas son

especiales. Estaría muy molesta si

averiguo que algo les ha pasado.

No creo que quieras verme

enfadada, ¿verdad?

 

El guardia hace su movimiento más frenético.

 

XENA

(continúa)

No lo creo.

 

SExtiende su mano, y Gabrielle le da una bolsa impermeable. Abriéndola, saca un pequeño retrato, no más grande que su mano. En ella hay una excelente representación de Andros y su familia. Se lo enseña al guardia paralizado.

 

XENA

(continúa)

¿Los reconoces?

 

El hombre bizquea, y Gabrielle baja la antorcha para ayudarlo.

 

GUARDIA

¡Yo… creo que sí!  Están… 

detenidas… en el tercer piso, ala

este!  ¡Por favor!  No puedo...

 

XENA

¿Qué tan seguro estás?

 

GUARDIA

¡Seguro!  ¡Seguro!  ¡Por favor!

 

XENA

¿Hay alguna otra forma de entrar a

la fortaleza aparte de la puerta principal?

 

GUARDIA

¡La estrada de los guardias! 

¡Por favor! ¡Hacia… el este!

 

XENA

Bien.

 

 

Su cuello es golpeado de nuevo, y un derechazo lo noquea.

 

Xena le devuelve la bolsa a Gabrielle, toma la antorcha, y se dirige hacia sus hombres.

 

XENA

(continúa)

Vamos.

 

CORTE A:

 

EXT. ENTRADA DE LOS GUARDIAS - NOCHE 

 

Dos guardias cuidan la entrada. Los dos giran a la izquierda al escuchar un zumbido en la oscuridad. Antes de poder moverse, el chakram de Xena los neutraliza y caen al suelo a ambos lados de la puerta. Un pirata llamado Dos Escalofríos pone su oído contra la puerta, escuchando. Inhalando profundamente, toma el agarrador y empuja. El interior está desierto. Les hace señas para que avancen.

 

Siete piratas entran por la puerta abierta. Xena toca a Gabrielle en el brazo justo cuando va a entrar.

 

XENA

Quince minutos. Si no

regresas para entonces....

 

Gabrielle sonriendo le da una palmadita a la barriga de Xena.

 

GABRIELLE

Estaremos muy bien. Así que vete y 

arma un jaleo que deje chiquito al Tártaro.

 

Apoyándose en la punta de sus pies, le roba un beso  a Xena.

 

GABRIELLE

(continúa)

Para la suerte.

 

 

Desaparece por la puerta, cerrándola suavemente detrás de ella. Xena por unos momentos mantiene su mirada en la puerta cerrada,  luego pasa su mirada al resto de la tripulación.

 

XENA

Hagámoslo.

 

CORTE A:

 

INT. CORREDORES - NOCHE

 

Gabrielle se coloca al frente  para dirigir a los hombres, a través del solitario pasillo  que da hacia una parte poco frecuentada de la fortaleza, juzgando  por el polvo del piso y las paredes.

 

GABRIELLE

(susurrando)

Debe haber una escalera, en

algún lugar por aquí.

 

DOS ESCALOFRÍOS

Señora, debe ser por aquí.

 

GABRIELLE
(
sonriendo)

¡Gracias!

 

El pirata ladea su pañuelo hacia ella, ocasionando carcajadas entre sus compañeros. Golpea a unos y prosigue.

 

En cima de la escalera hay cuatro guardias fuertemente armados que, al oír  la amenaza de gente acercándose, dan un paso al frente levantando las antorchas.

 

GUARDIA

¿Quién esta ahí?

 

Gabrielle  hace un gesto, levanta un dedo, para indicar a sus  compañeros que esperen.

 

Aflojando las ligeras tirillas de su corpiño  y exhibiendo sus mejores atributos, sube los últimos escalones con su mejor sonrisa seductora.

 

GABRIELLE

(voz ronca)

Hola chicos. El “Negro” pensó

que podríais sentiros solitos 

aquí arriba, así que me envió...

(una atrevida sonrisa)

…para daros compañía.

 

Los hombres miran la  bella cara de Gabrielle y sus formas, con lujuria. El jefe da unos pasos hacia atrás,  mientras extiende sus brazos,  invitándola.

 

Con una tímida sonrisa, Gabrielle termina de subir las escaleras, entonces le clava en los intestinos del jefe  un fuerte derechazo y  lo endereza   propinándole un rodillazo en la nariz. Él vuela por el aire,  cayendo sobré dos de los hombres que estaban detrás.  Ataca al cuarto  hombre  con una patada en la barbilla  y una patada voladora  al hombro, derrumbándolo  inconsciente, encima del grupo de  maleantes.

 

GABRIELLE

(continúa)